La Homosexualidad y la Biblia (Parte I)

La palabra más bella del Evangelio de Jesucristo es “quienquiera”. Todas las promesas de Dios están dirigidas a todos los seres humanos. Esto incluye a la gente gay y lesbiana. ¡Qué trágico es que la Iglesia Cristiana haya excluido y perseguido a personas por ser homosexuales!.

Todos fuimos creados con una imperiosa necesidad de relacionarnos con otras personas. La calidad de nuestras vidas depende de que compartamos el amor con otros, ya sea con familiares o amigos, nuestras parejas o compañeros. Sin embargo, la sociedad con su actitud hostil hacia las lesbianas y hombres gay a menudo les ha negado el acceso a tener relaciones saludables. Jesucristo nos hace un llamado a encontrar el sentido fundamental de la vida a través de una relación personal con nuestro Creador. Esta importante unión espiritual puede brindar sanidad y fortaleza a todas nuestras relaciones humanas.

Ni un Pecado, ni una Enfermedad

Durante muchos siglos, la actitud de la Iglesia Cristiana con respecto a la sexualidad humana fue muy negativa: el sexo era para la procreación, no para el placer; las mujeres y los esclavos eran considerados como propiedad de los varones; y muchas expresiones de la heterosexualidad, así como la homosexualidad, fueron consideradas pecaminosas. Esta tradición continúa influyendo a menudo en las iglesias contemporáneas. Muchas de ellas enseñan que la mujer debe estar sujeta al hombre, siguen permitiendo la discriminación racial y étnica y condenan a los homosexuales. Manifiestan que todas las actividades homosexuales son pecaminosas, refiriéndose a menudo a su interpretación de las Escrituras.

Otras iglesias de hoy están influidas por un siglo de pensamiento psicoanalítico promovido a través de una poderosa minoría de médicos que consideraba a la homosexualidad como un tipo de enfermedad. A pesar de que este punto de vista ya haya sido ampliamente desacreditado por la ciencia médica contemporánea, algunas iglesias y autoridades eclesiales continúan siendo influidos por esta idea. Dicen que los homosexuales son seres “imperfectos” con necesidad de “ser sanados”.

La buena nueva es que, desde1968, cuando la Iglesia de la Comunidad Metropolitana fue fundada, el surgimiento de una fuerte comunidad gay y lesbiana y las conclusiones de los nuevos estudios científicos sobre la homosexualidad han forzado a la Iglesias Cristiana a reexaminar estas cuestiones. Un número creciente de eruditos en estudios bíblicos y teológicas, reconoce que la Biblia no condena las relacionas homosexuales llevadas con amor y responsabilidad. Por consiguiente, ¡los hombres gay y las lesbianas deben ser aceptadas - tal como son - en las iglesias cristianas, y sus relaciones afectivas deben ser reconocidas y confirmadas!

Continuará ...

 
 
 
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