La Homosexualidad y la Biblia - No Hay Ley Contra el Amor (Parte V)

Romanos 1:26

Es el único pasaje en la Biblia con una posible referencia al comportamiento lésbico, aunque la finalidad específica de este versículo no sea clara. Algunos autores han visto en este pasaje una referencia a las mujeres que adoptan un rol dominante en las relaciones heterosexuales. Dada la represiva situación cultural de la mujer en tiempos de Pablo, tal interpretación podría ser posible.

Las prácticas homosexuales citadas en Romanos 1:24-27 eran consideradas como resultado de la idolatría y estaban asociadas con algunos muy serios delitos como vemos en Romanos 1. Tomadas en este amplio contexto, sería obvio que tales actos fueran substancialmente diferentes de las relaciones amorosas y responsables de la gente gay y lesbiana en la actualidad.

1 Corintios 6:9 y 1 Timoteo 1:10

Cualquier consideración acerca de las declaraciones del Nuevo Testamento con respecto a los actos sexuales entre personas de un mismo sexo debe tomar muy en cuenta el contexto social de la cultura greco-romana en la que se desenvolvía Pablo. Prostitución y pederastia (relaciones sexuales de hombres adultos con niños varones) eran los actos sexuales más comúnmente conocidos entre hombres.

En 1 Corintios 6:9, Pablo condena a “los afeminados” y a “los que se echan con varones”, como traduce la versión Reina Valera, o “los sodomitas” en la versión Nacar-Colunga. Desdichadamente algunas nuevas traducciones son peores, ya que vierten esas palabras como “homosexuales”. La erudición contemporánea desenmascara la homofobia que se esconde detrás de esas malas traducciones. La primera palabra, malakos en el texto griego, que ha sido traducida como “afeminado” o “suave”, más probablemente se refiere a alguien carente de disciplina o de control moral. La palabra es usada en otras partes del Nuevo Testamento pero nunca con referencia a la sexualidad.

La segunda palabra, arsenokoitai, la encontramos una vez en 1 Corintios y otra vez en 1 Timoteo, pero no aparece en ningún otro texto de la época. Deriva de dos palabras griegas, cuyos significados son “varones” y “camas” respectivamente, como un eufemismo para designar un acto sexual. Existen otras palabras griegas que eran usadas comúnmente para referirse al comportamiento homosexual, pero no las encontramos aquí. El contexto más amplio de 1 Corintios 6 nos muestra a Pablo extremadamente preocupado por la prostitución, por lo tanto es muy posible que esté refiriéndose a la prostitución masculina. Pero muchos especialistas que actualmente tratan de traducir esas palabras han llegado a una sencilla conclusión: su verdadero significado es dudoso.

No hay ley contra el amor

La poca frecuencia con la que Pablo se refiere a cualquier forma de comportamiento sexual entre personas de un mismo sexo y la ambigüedad de las referencias al mismo, invalidan cualquier conclusión definitiva sobre la postura del Nuevo Testamento con respecto a la homosexualidad, especialmente en un contexto de relaciones vividas con amor y responsabilidad. Puesto que cualquier argumentación tiene que tomar en cuenta la falta de datos, es mucho más confiable volver a los grandes principios del Evangelio enseñados por Jesús y los apóstoles. Ama a Dios con todo tu corazón, y ama a tu prójimo como a ti mismo. No juzguen a otros, para que Dios no los juzgue a ustedes. El fruto del Espíritu Santo es el amor…contra esto no hay ley.

Una cosa es absolutamente clara, como dice Pablo en Gálatas 5:14: Porque toda la ley se resume en este solo mandato:

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”

 
 
 
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