¿En Contra de la Naturaleza?

Durante mucho tiempo se nos ha enseñado que los comportamientos sexuales y afectivos entre personas del mismo sexo son antinaturales, es decir, que van contra la naturaleza. Sin embargo, la homosexualidad se ha observado en 1.500 especies de animales y, en 500 de ellas, el fenómeno está bien documentado. Existen fotografías que muestran dos jirafas de sexo masculino “apareándose”, así como imágenes de monos machos estimulándose entre sí y de ballenas frotándose mutuamente.

Y es que es un hecho: la homosexualidad es un fenómeno común y extendido en el mundo animal. No sólo se observan relaciones sexuales de corta duración, sino relaciones que se prolongan en el tiempo, incluso se establecen vínculos que pueden durar toda la vida de quienes lo conforman.

De hecho, frecuentemente el acto sexual entre animales -como entre los seres humanos- es más un asunto de placer y disfrute que de reproducción. Esta idea se aplica tanto a animales del mismo sexo como de sexo opuesto.

Especies Bisexuales

En ocasiones una pareja de aves machos podrían empollar huevos donados por un ave de sexo femenino. En el caso de los flamencos, dos machos pueden ocupar un territorio más extenso que una pareja heterosexual, lo cual permite que un mayor número de polluelos nazcan.

En algunas colonias de pingüinos, una de cada diez parejas podría ser del mismo sexo, mientras que en algunos animales toda la especie es bisexual, como el chimpancé bonobo.

 

 

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