Igualdad Santa Cruz - Por la Defensa de los Derechos

 

Sobre la pared blanca, una bandera multicolor se confunde con una palabra: Igualdad. Al pasar por la calle Tarija #233, pocos se percatan de ese detalle, que esconde el sentir de una lucha contra la discriminación. "No somos una fundación que ha venido a desorientar; por el contrario, estamos viniendo a ofrecer un servicio, ofrecemos información para que la sociedad sea más justa y tolerante", dice Álex Bernabé (24), director de la fundación, que se creó a mediados de 2007 y que este año abrió el Centro Asociativo Igual LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).

Igualdad, por lo tanto, responde a una necesidad de gente que quiere sociabilizarse y alejarse de la soledad que a veces condena no sólo el entorno, sino también la familia. Los lunes, por ejemplo, ofrecen charlas sobre temas actuales; los martes organizan juegos de mesa; los miércoles hay espacios para lesbianas, que son una población no muy visible dentro del colectivo; los jueves practican algún deporte y los viernes proyectan películas.
Por lo menos cinco personas cruzan la puerta de Igualdad con alguna consulta y al menos 20 se juntan con frecuencia casi toda las tardes. Pero su meta no es sólo ser un punto de encuentro, Bernabé asegura que están trabajando para lanzar "propuestas políticas y tener una incidencia favorable hacia la población LGBT; por ejemplo, una ordenanza municipal de no discriminación por ser homosexual y, más adelante, una propuesta de parejas".

Aunque tampoco es ingenuo, Bernabé es consciente de que una ley no puede cambiar la mentalidad de la gente, pero sí puede servir para borrar los estigmas y estereotipos o, en todo caso, legalizar sus demandas. "El tema de reconocimiento de pareja  es muy importante para nosotros, reconocer que mi amor puede estar orientado a personas del mismo sexo y que eso sea respaldado legalmente. En la práctica se da, porque hay muchas parejas homosexuales que viven años y otras que están unos meses. No verlo es como ocultar una realidad", apunta el director.

Para ésos y otros temas están los grupos de ayuda mutua, en los que todos aportan con su experiencia ante dilemas que son comunes: la familia, el colegio, el trabajo, la pareja (...). "Es como una transmisión entre pares".

A Igualdad llegan hombres y mujeres de todas las edades, aunque la mayoría tiene entre 15 y 22 años, son varones, estudiantes de colegio o de universidad. "Estoy seguro de que a una persona de 35 ó 40 años le cuesta más asumir la homosexualidad de manera pública o normal, comparado con un chico de 17 ó 18 años. Hay experiencias previas que han abierto camino a las nuevas generaciones. En Santa Cruz, las primeras reuniones de grupos gays empezaron a visibilizarse en la década de los noventa, gracias a ellos hay cierto nivel de tolerancia y aceptación", apunta Bernabé.

Precisamente, esa libertad de expresar un sentimiento y una forma de pensar requiere de la seguridad que muchas veces depende de cómo va a reaccionar la familia. "La reunión pasada tratamos el tema de la familia con un miembro homosexual. Algunos sentían la necesidad de que lo sepan; otros no. Decían: 'Yo veo que mi hermana es heterosexual y no lo comenta, entonces por qué tengo que hacerlo yo'. Se trata de ayudar, pero la decisión de contarlo o no la toma cada quien", explica la psicóloga Giselle Rocabado, para quien trabajar en Igualdad es un reto.

Henry Peralta (35) es facilitador, además de uno de los fundadores de la institución. A él le tocó tratar el tema de la familia. Considera que todos requieren del apoyo de sus seres queridos, más aún si son jóvenes. "Muchos que tuvieron la experiencia (de decirlo) se sintieron más libres, incluso de manifestar sus juegos o su manera de ser frente a sus hermanos y padres. Ellos generalmente tienen un doble papel; eso es típico en nuestra sociedad. Creo que es bueno que los jóvenes se den formas o modos para hablar, aunque no hay recetas. Es positivo que la familia los acompañe en el proceso", dice Peralta y la psicóloga lo complementa: "En la consulta no se les dice: 'A tal fecha y a tal hora vos vas a estar preparado para hablar con tu familia'. Hay que estar en sus zapatos para entenderlos, porque la familia es algo muy determinante para ellos, independientemente de la reacción que  tengan. Es más duro que enfrentarse a la sociedad".
"Quizás los padres tradicionalistas no lo van a comprender, aunque siempre hay un integrante de la familia que da su apoyo", acota el facilitador, que señala el colegio como otro punto problemático.

En Igualdad han recibido casos de problemas con establecimientos educativos que, si bien no han llegado a la expulsión, han tenido actitudes homofóbicas. Cartas al Defensor del Pueblo y al propio Seduca fueron llevadas con sus quejas, aunque nunca obtuvieron respuestas. En uno de esos hechos, Peralta recuerda cómo un maestro afirmaba que los 'gays morirían con sida'.

La experiencia le ha enseñado a la gente de Igualdad que en el colegio las cosas son más abiertas entre los compañeros y no así con "los maestros, que suelen imponer sus tabúes y creencias". Para Peralta, los jóvenes de su colectividad están diciéndole a gritos a los adultos 'que existen'. "Y la sociedad no los contempla ni siquiera en el colegio, en las leyes, ni hablar en la religión, que los censuran. Tampoco queremos promocionar a nadie, no queremos sacar a nadie del closet, solamente queremos ayudar a que este proceso sea más comprendido, sea más directo y abierto, creo que todos nosotros lo deseamos", asegura Peralta. 
Ante las puertas cerradas de las casas y de las escuelas, los peligros aumentan para las nuevas generaciones, advierten los miembros de Igualdad.

Varios buscan refugio en el hogar de un amigo y al final terminan expuestos a que se los utilice en la prostitución, "porque tienes que pagar el techo y la comida. Los travestis, sobre todo, están sujetos a este tipo de manipulaciones, y obvio que está el tema de las drogas, las enfermedades de transmisión sexual, VIH y el maltrato policial".

  En la fundación saben que el camino está lleno de piedras, pero creen que si impulsan la diversidad de LGBT se pueden hacer más fuertes sus propuestas.  A diferencia de otras organizaciones, no quieren que la transexualidad se quede como un tema pendiente o sin tocar. "A simple vista es fácil ver que la mayoría (de transexuales) se prostituyen; sin embargo, ¿por qué lo hacen?... Porque varios travestis no acceden a estudios superiores o no terminan el colegio, tampoco tienen buenos cargos laborales, cosa que sí puede pasar con un chico gay que se camufla entre la población. Si voy a solicitar un trabajo, mientras no abra la boca y diga que soy gay, todo está bien; se me ve 'normal', me puedo ocultar; en cambio, las 'chicas transexuales' son más evidentes. Con ellas sale la homofobia, se las expulsa de las familias, de los colegios y eso las obliga a dedicarse a la prostitución. No es que los gays seamos de alcurnia; muchas 'trans', que vienen de familias importantes, tienen que salirse, porque o se someten o son libres, y están condicionadas", despeja las dudas  Bernabé.

No se manejan cifras de la gente que integra esta comunidad en Santa Cruz, pero la institución asegura, en base a bibliografía científica, que entre el 8% y el 10% de la población  de un país es homosexual. 
"Hemos vivido la discriminación y no queremos que se repita, queremos aportar a la sociedad para que los adolescentes y las personas puedan tener mayor  libertad y derecho", acota el director de Igualdad, que está empeñado, junto a los otros integrantes, a romper con la regla de que homosexualidad es sinónimo de promiscuidad y perdición. 

 

 

¿Quiénes Somos?
Preguntas Frecuentes
Grupo Lambda / Cochabamba, Bolivia / admin@boliviales.com