Cuidados Mínimos Con Los Juguetes

Es muy habitual, entre las mujeres que conviven con su pareja durante años y que sólo mantienen relaciones sexuales con ella, el pensar que están a salvo de los problemas sanitarios relacionados con el sexo.

Y también, aunque estas últimas se cuidan más, es frecuente entre las mujeres que no tienen pareja estable, el creer que es muy difícil la transmisión de enfermedades sexuales entre mujeres.

Ambos conceptos son erróneos. Es cierto que las parejas estables no promiscuas están a salvo de contraer enfermedades de transmisión sexual. Pero muchas veces las mujeres tenemos pequeñas infecciones de hongos y otros problemillas de este tipo que sí se pueden transmitir cuando ambas comparten un mismo juguete.

El problema se agrava entre aquellas mujeres cuyo comportamiento sexual es promiscuo, dada --ahí sí-- la posibilidad de contraer una enfermedad seria.

No cuesta nada, por tanto, tomar unas precauciones mínimas. En especial en lo que a higiene se refiere.

- Antes de introducirse nada vaginalmente debe estar muy bien lavado. En particular, si se acaba de usar un juguete con una y después se lo va a usar con la otra, hay que tomarse la molestia de ir a lavarlo. Si no quieres salir de la cama para no "interrumpir el clímax", entonces ten a mano un paquetito de toallitas higiénicas, de esas que se usan para la limpieza íntima femenina.

- Si ha sido usado analmente y después se va a usar vaginalmente, te levantas y lo lavas. Ahí no hay vueltas.

- En el caso de los dildos y vibradores, dada su forma, lo mejor es un condón, que se retirará cuando vaya a ser usado por la otra.

La función del preservativo es doble, ya que cuando el uso del juguete durante el episodio erótico es muy prolongado, algunos materiales pueden tender a recalentarse, y por tanto a irritar la mucosa vaginal.

- Y finalmente, aun cuando no tiene nada que ver con el uso de juguetes, sería necesario que tuviéramos en cuenta que el cunnilingus seguro se practica de la misma manera que el coito seguro: usando un condón. Claro está que en este caso, hay que adaptarlo previamente:

  • Corta la punta del condón, la reservada para el aire.
  • Corta la anilla.
  • Corta verticalmente el cilindro que ha quedado para conseguir un rectángulo de látex, que no inhibirá la sensación de tu pareja y te protegerá a ti.
  • Para el caso de que te resulte desagradable el lubricante, lava el rectángulo, teniendo mucho cuidado de mantenerlo extendido. De lo contrario el látex podría pegarse entre sí y dificultaría su extensión.
  • Aplica ese rectángulo sobre la vulva, para evitar la ingesta del fluido vaginal (recuerda que no lo hacemos por asco, sino por higiene)

 

 

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