Sexualidad: ¿Soy Normal?

Sin lugar a dudas, la pregunta más común que reciben los terapeutas sexuales es la de "¿soy normal?"

Definitivamente, la mayoría de las personas temen que su particular forma de divertirse sexualmente sea una perversión. Incluso las personas más seguras de si mismas a nivel sexual cuando toman conciencia de sus prácticas, pueden convertirse en seres tímidos con temor de ser considerados degenerados y de ser rechazados. Es por esto que, a nivel sexual, esta es la pregunta más común: "¿Soy aceptable? ¿Formo parte? ¿Estoy sano?".

No es una gran novedad el hecho de que somos bombardeados por una cantidad de mensajes publicitarios que nos dicen que vamos a ser mucho más populares si compramos los productos que se nos ofrecen. Piensen en la cantidad de veces por día que en algún lugar de nuestra psique hay algo que ofrece resistencia y nos dice "no, estoy bien sin ese producto. Puedo vivir sin esa nueva camisa. Seguiré siendo aceptado aún sin ese nuevo accesorio de moda" una y otra vez. Es una lucha diaria para poder mantener un mínimo nivel de autoestima.

Y sin embargo, el tema de la sexualidad es algo que genera aún más neurosis, porque el sexo es usado todo el tiempo para vender productos de una manera para nada sutil. Estos mensajes apuntan a ese perfeccionismo irreal que nos exige nuestra sociedad actual ¿Cuántos e-mails has recibido hoy ofreciéndote píldoras para agrandar tu pene?.

Con tanta presión para realizar actos sexuales perfectos e inolvidables, los pensamientos que nos llevan a explorar nuestros propios impulsos sexuales suelen ser reprimidos por nuestra bombardeada psique.

Uno pensaría que la propia comunidad LGBT, luego de haber logrado una cierta liberación sexual, sería inmune a esta conformidad social. Pero la jerarquía de la aprobación (sexual o de lo que sea) que nos imponemos a nosotros mismos suele ser implacable.

Con sus lenguas afiladas, muchos miembros de la comunidad gay pueden ser casi tan crueles y criticones como cualquier adolescente de secundario. ¿Para qué salir del closet si uno tiene que sacrificar su propia personalidad para poder encajar?. Este punto puede no tener que ver específicamente con la sexualidad, pero suele ser muy decepcionante.

Tomemos, por ejemplo, el tema del género. Lo primero que uno le pregunta a una mujer embarazada es lo siguiente: "¿es varón o mujer?". Si volvemos a ver a una persona que conocimos un año atrás, podemos no acordarnos de su nombre, de su color de cabello o de ojos. Pero sin duda, nos acordaremos de su género.

No hay nada malo respecto a estos detalles en sí. Seamos concientes de como nuestra forma de pensar está muy influenciada por el género. Por ejemplo, el sexólogo Dr. Charlie Moser cree que cuando una minoría gana algún tipo de aceptación dentro de la sociedad, usualmente lo que hace es comenzar a oprimir a la minoría que le sigue. Hemos podido observar esto cuando miembros de la comunidad afroamericana se han alineado con grupos religiosos con el objetivo de condenar a los homosexuales. También lo pudimos ver en nuestra misma comunidad y su esfuerzo por comprender a las personas transgénero y bisexuales.

Finalmente, la respuesta respecto a la "normalidad" en la sexualidad se puede encontrar en la monumental obra del Dr. Alfred Kinsey y sus colegas. A Kinsey se lo conoce como el padre de la sexología moderna debido a su extenso trabajo de entrevistar a miles de personas acerca de su sexualidad.

Uno de los descubrimientos más importantes del trabajo de Kinsey fue que la actividad sexual de los norteamericanos es mucho más diversa de lo que muchos quisieran reconocer. La sexualidad tiene tantas variedades como seres humanos hay en el mundo.

En otras palabras, la única regla que tiene la sexualidad humana es que todos somos diferentes. Y eso no es nada de lo cual avergonzarse. Cuando los críticos de Kinsey lo acusaron de crear una raza de ninfómanos, su respuesta fue la siguiente: "Un ninfómano es cualquier persona que está teniendo más sexo que tu".

Hoy en día, cuando me encuentro reticente a explorar o mostrar mi individualidad sexual, una especie de campana mental comienza a sonar para preguntarme una simple pregunta: "¿Algún día miraré hacia atrás y me arrepentiré de no haber explorado más o de no haber sido más abierto sexualmente?". Generalmente la respuesta es si y por esta razón sigo experimentando.

Por Dr. Jallen Rix – (Gay.com)

 

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